El ingeniero, William Gutbrod fundó, en 1926, la “Standard Fahrzeugfabrik GmbH", dedicándose a la fabricación de automóviles, hasta su cierre en 1954. No obstante entre 1926 y 1940 fabricó las motocicletas STANDARD (Ludwigsburg) y, tras absorber (1928) la firma suiza ZEHNDER, creó la STANDARD (Gränichen).
En la 1938, el modelo Rex fue uno de los más modernos y tecnológicamente más avanzados de su época.
Tras su fallecimiento, su hijo Walter continuó la tradición de su padre (Wilhelm) que tenía en la producción de sus magníficas motocicletas Standard, pero al año siguiente fundó la "Gutbrod Motorenbau GmbH”, con sede, también en Plochingen, Baden-Württenberg, para realizar su sueño - a saber, diseñar y fabricar un coche pequeño superior a todos los demás - de ahí el nombre Superior, hasta 1954 teniendo que cerrar por insolvencia.
Se presuponia que tenían el rendimiento de un Volkswagen con habitabilidad y calidad de un Mercedes (!). La Alemania de entonces era un “país de los motores de 2T”; los bicilíndricos de 600 cc eran de rigor. El motor diseñado por Schnürle dio el rendimiento adecuado. Gutbrod se aventuró en territorio desconocido y equipó sus vehículos con inyección electrónica de combustible, el único aparte de Goliath en atreverse a dar ese paso hacia el futuro. El chasis sufrió varias revisiones hasta la configuración final que consistía en suspensión delantera independiente y la trasera con amortiguadores telescópicos. El diseño de la carrocería fue completamente moderno y Herr Wendler recibió el encargo de construir un roadster de los cuales desgraciadamente sólo unos 12 fueron construidos.
Los costos eran prohibitivos por desgracia, tal vez no tan elegante como el Maico 500 Sport.
Luego diseñó y construyó una furgoneta de reparto - la Atlas 800 - competencia digna del Volkswagen Kleinbus; aparte de eso, fueron construidos varios camiones de reparto de menor tamaño incluyendo los tractores ND-15 09, ND-25 09 y ND-36 09; las especificaciones técnicas de estos vehículos parecen haberse perdido en las nieblas del tiempo - en fin, Walter Gutbrod intentó cubrir toda la base. El resultado fue un gran pequeño coche, práctico, de calidad y que fue muy bien recibido por la prensa especializada.
Se ha afirmado que al estallar la Guerra de Corea hizo cada vez más difícil la obtención de metales, acero y otros materiales. La escasez resultante de las materias primas hizo que la compañía Gutbrod, al igual que otras firmas, no pudieron suministrar sus productos, por lo que la bancarrota fue la única forma de salir del dilema.